viernes, 8 de septiembre de 2017

Review: El Cuento de la Criada. Temporada 1.

¡Hola, audaces!

Bienvenidos y bienvenidas a un nuevo #ViernesDeVisionado hoy tenemos un serie que empecé con mucha aprensión y pasándolo muy mal pero que creo que me ha terminado gustando tantísimo precisamente por un mensaje de fuerza que da (o al menos eso me parece a mí). ¿Queréis saber mi análisis más en profundidad de El Cuento de la Criada? ¡Pues a leer!


Título de la película/ serie:
El Cuento de la Criada

Título Original:
The Handmaid's Tale

Creador:
Bruce Miller

Género:
Drama, Ciencia Ficción
Reparto:
Elisabeth Moss, Yvonne Strahovski, Max Minghella, Joseph Fiennes, O-T Fagbenle,  Samira Wiley, Alexis Bledel
Plataforma de Visualización:
 HBO España
Duración:  Capítulos de 60 minutos 


 .                                                                                                        .

Los spoilers están ocultos entre paréntesis (----):
No tenía ninguna intención de empezar a ver esta serie, pero en agosto mi hermano comenzó a repetirme una y otra vez la NECESIDAD que tenía de verla. Estaba convencido que por mi forma de ser y mis pensamientos, la serie no me dejaría indiferente... y vaya si acertó. No sabría deciros exactamente qué es lo que más me ha impactado de la serie, pero sin duda voy a analizar varios de los puntos que me han dejado pensando en ella incluso habiendo pasado casi un mes desde que la vi.

El Cuento de la Criada es una serie producida por Hulu que en España podemos ver gracias a HBO España y que está basada en el libro del mismo nombre (The Handmaid's Tale en inglés). El libro, escrito por Margaret Atwood (y que ahora podéis conseguir en las librerías gracias a Salamandra) está ambientado en un estado fundamentalista teocrático, donde antes estaban los Estados Unidos de América. Gilead, que es el nombre que recibe este nuevo estado, nació tras quedar el país asolado por los desastres medioambientales y una caída en picado de la natalidad, lo que generó un movimiento en contra del Estado Norteamericano. No quiero contaros mucho más de la ambientación porque conocemos mucho de lo ocurrido en el pasado gracias a los flashbacks de los protagonistas, pero os aseguro que Gilead es todo menos algo bonito y perfecto, como quieren vender al exterior (en referencia a esto hay una escena con unos diplomáticos mexicanos que a mí me mató, me quemó, me hizo querer atravesar la pantalla...).

En este mundo totalitario tenemos como protagonista a Defred (Offred en inglés) una criada, una mujer obligada a tener hijos y permanecer bajo la custodia de el Comandante y su esposa para poder concebir un hijo. Para ello, todos los meses Defred debe someterse a El Comandante y ser violada para engendrar un hijo, una "ceremonia" en la que la mujer también debe intervenir y que es de todo, menos bonita de ver.

En la historia tenemos su voz narrando hechos pasados y presentes con una voz en off que a mí me ha encantado (sobre todo por ciertos comentarios que se van haciendo y con los que una no puede estar más de acuerdo). Nuestra protagonista aguanta día tras día esta tortura de estar sometida no sólo en cuerpo, además en pensamiento, libertad ideológica y religiosa, por su hija Hannah. La pequeña vemos cómo es secuestrada junto a su madre en el primer episodio mientras intentan escapar a Canadá y son separadas. Defred es enviada junto con otras criadas a ser instruida en su nuevo cometido, mientras Hannah es internada con otros niños y niñas para ser protegida por el estado teocrático.

Conforme avanza la trama, las escenas son cada vez más explícitas, se nos enseñan más horrores, se van desarrollando subtramas de personajes, se nos enseña Gilead por dentro, los organismos que lo apoyan, se habla un poco del exterior y se ve los intentos de muchos por salir de Gilead. No quiero indagar mucho porque de verdad que tenéis que ser testigo del despliegue de todo. Uno no sabe de quién fiarse. Os aseguro que los diez capítulos que componen la temporada son todos y cada uno de ellos tensión pura y dura acumulada hasta extremos que ya no sabes ni qué hacer.

Es una de las series que más me ha indignado, enfadado y me ha hecho gritar (y mira que yo suelo gritar mucho a la televisión eh...), como mujer me ha dado tanta rabia ver este sistema, ver cómo tratan a las mujeres y cómo otras mujeres maltrataban a quienes creían inferiores dejando de lado cualquier sentimiento de hermandad o de empatía. Tanto las Señoras, las mujeres de los Comandantes, como las Tías, las mujeres que cuidan y se encargan de las Criadas, me han puesto histérica, me han dolido como personajes.

¿Por qué? 

Porque es algo a lo que en realidad estoy acostumbrada a ver.


La fraternidad masculina siempre estará por encima de cualquier sororidad o hermandad creada por las mujeres, que la serie lo lleve al extremo, no lo hace menos real.


Es más, todo lo que ocurre en la serie me pareció tan sumamente factible, que me asusté. Cada vez que veía un capítulo mi cerebro comprendía que aquello podía pasar, que si se diese en el futuro algunos de los factores que arrastran a los Hijos de Jacob (los organizadores de Giliad y su fundación) esto pasaría.

¿Es que no ha pasado anteriormente y pasa en la actualidad? Incluso en nuestra sociedad, aquí en España nos encontramos con escenas muy parecidas a las de la serie, obviamente no tan extremistas, pero se acercan bastante. He leído por ahí a muchos hombres y mujeres quejándose de que la serie (como el libro) se centra exclusivamente en el dolor y sometimiento de las mujeres, dejando de lado que entre los hombres también hay distintos grados y muchos de ellos tienen prohibiciones (como el de no poder tener mujer...). Pero es que la crueldad y el sometimiento al que se somete a las mujeres (y no hablo ya sólo de la serie) es siempre mucho mayor que el de los hombres, estamos hartos de verlo, la historia nos ha llenado de ejemplos. Hay una escena que a mí me horrorizó por lo cercana que la sentí (y no es demasiado fuerte), no quiero ponerla aquí para no spoilearos, pero entre paréntesis podréis leerla (Tras la ejecución de una nueva ley, todas las mujeres son obligadas a dejar sus trabajos y todo su dinero pasa a estar congelado si son solteras o bien a manos de sus maridos. Las dejan completamente aisladas y sin la posibilidad de salir del país o hacer algo. Les quitan todas las posesiones, el primer paso para poder controlarlas es no permitir que huyan del territorio y me pareció TAN REAL, que se me puso la piel de gallina. ¿Es que no podría llegar a pasar eso aquí? Por supuesto que sí.).

Respecto a temas más técnicos como la imagen y el sonido, no defrauda. La fotografía está muy cuidad y si uno está atento puede llegar a descubrir cosas muy curiosas y sin duda ciertas pistas de hechos que van a pasar a lo largo de los capítulos. Hay ciertos planos y combinaciones de colores que te obligan hasta a parar un momento para apreciar el significado de la escena entera. También la forma en la que se narra la historia es apasionante, la mezcla de los flashbacks es precisa, no cansa y te lleva por una línea perfecta en la que van encajando las piezas poco a poco. Del sonido, destaco las canciones finales de cada episodio que han sido elegidas con tal maestría que uno no puede evitar cantar al final mientras suspira.

En resumen, tras ver esta serie una se queda con algo muy claro: haber ganado en derechos en un punto determinado de la historia, no impide que nos los arrebaten en cualquier otro momento futuro. Por ello hay que seguir luchando, hay que seguir ganando derechos e igualdades, una cosa es tener diferencias y otra ser desiguales. Si queréis una serie para abrir los ojos y daros cuenta de mucho de lo que os rodea, de lo fácil que ese perderlo todo, ved El Cuento de la Criada


¿Y vosotros qué opináis? ¿Habéis visto la serie? ¿Qué pensáis de ella?

¡Nos leemos! 

1 comentario:

  1. Debo decir que siempre estoy viendo series nuevas etc pero me falta tiempo para tantas que me llaman la atencion (con decir que aun no comienzo a ver game of thrones jajaja)
    Soy nueva en tu blog y ya te sigo!!!
    Te invito a pasar por mi blog tambien!
    besos

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