miércoles, 6 de septiembre de 2017

Vuelta a la rutina #2: ¡La rutina ya está aquí!




¡Hola, audaces! 
Bienvenidos y bienvenidas a un nuevo #MiércolesDeMiscelánea. Hoy os traigo la segunda entrega de la sección de «Vuelta a la Rutina». Esta vez otros 10 consejitos para cuando ya estamos metidos en la vorágine que nos crea la rutina. ¿Estáis listos para aprender a gestionar un poquito mejor nuestro tiempo y que la procrastinación  no arrase con nosotros? ¡Vamos a ello!



     1. APUNTA TODO. Sé de muchos que piensan que serán capaces de recordarlo todo, pero la mayor parte de las veces se les olvida. Yo era de esas personas que odiaba tener agenda, hasta que hace unos años me di cuenta del error que era no tenerla. Una agenda nos ayuda a prepararnos, a saber cómo tenemos que enfrentar un día y la semana entera. Si la combinamos con un calendario, ya tendremos todo solucionado (o casi todo). Recuerdo actualizarlos con frecuencia y revisarlos siempre la noche antes de un día ¡muy importante!. Tanto la agenda como el calendario no tienen por qué ser físicos (yo los prefiero porque tengo esa manía, necesito tocarlos...) hay gente que prefiere las agendas y calendarios online que conectan con sus teléfonos móviles y ordenadores para que así las alarmas les avisen de lo que tiene que hacer. Es una opción muy práctica, sencilla y limpia. Yo en mi agenda apunto absolutamente todo, cumpleaños, fechas de entrega de trabajos, horarios de trabajo, horarios de estudio, cuando devolver libros a la biblioteca, citas con el médico, quedadas con mis amigos, paquetes que me tienen que llegar de correos, incluso mis gastos del mes y los días que voy a hacer ejercicio, ¿aún tienes dudas sobre si necesitas o no una agenda y un calendario? 

     2. ¡Ponte metas!. El primer punto de la motivación para poder levantarte todos los días de la cama es tener objetivos en esta vida. Si tu único objetivo hoy es vivir un día más, no te vas a levantar con ánimos. Elige objetivos reales, pero sobre cosas que de verdad te apasionen. Imagina que quieres graduarte en una carrera muy difícil, ese sería nuestro objetivo principal y por el que nos despertaríamos todos los días. Es un objetivo bastante grande, por lo que lo vamos a romper en pequeñas cosas, como superar año tras año, que a su vez lo romperemos en otros pequeños objetivos: realizar los trabajos, aprobar los exámenes, aprender de verdad, estudiar. Cuanto más grande y ambicioso el objetivo más pedacitos tendremos que hacer, entiendo que estudiar todos los días puede no llegar a motivarte al 100%, pero lo que debes hacer es pensar en el objetivo final y en que lo que haces ahora te va a ayudar a lograr eso que tanto quieres. No importa lo grande que sea tu objetivo o los años que estés detrás de él, si al final llegas hasta él verás que todos tus pequeños esfuerzos han sido recompensados. 

     3. Controla el tiempo. Soy la persona más vaga del mundo, os lo juro, me encanta estar tirada en la cama o simplemente quiera mirando al vacío. Es por eso que mi móvil está lleno de alarmas con cosas que tengo que hacer a lo largo de día. Saber gestionar el tiempo hará que podamos hacer todos nuestras tareas del día y sentirnos mucho mejor día tras día. Si eres una persona a la cual le cuesta tener rutinas empieza con cosas pequeñas, con rutinas tan simples como hacer la cama nada más levantarte. Cuando creas que has adoptado esa rutina, añade otra, y otra, hasta que completes una rutina perfecta en la que te dé tiempo a todo. ¡OJO! No te pases, lo mejor es concentrar ciertas actividades en ciertos días, como clases extraescolares, clubs, ver a tus amigos, etc. 

     4. Adelántate. Si hay algo que me ha enseñado la universidad es que adelantarse merece la pena. Es
algo que al final he adoptado en mi día a día de forma casi automática. Soy de esa gente que planifica las cosas con meses de antelación, que incluso sabiendo que te va a ver en dos semanas ya quiere saber el sitio y la hora. Adelantarse, preparase para la vida es algo que nos va a ayudar muchísimo, sobre todo en lo referente a las clases o al trabajo. Las guias docentes de las clases de la universidad son tu mejor aliado, imprimirlas antes de curso, leerlas, ver cómo califica el profesor, qué materiales vais a utilizar hará tu vida mil veces más sencilla. Al parecido pasa con tu trabajo, si tu jefe te da ciertas fechas importantes, lo mejor es investigar y estar preparado para dichos eventos. A nadie le gusta quedarse en blanco y no saber de qué habla el resto.

     5. Controla la adicción a las redes sociales. Es cierto que hay tiempo para todo, pero el que destinamos a las redes sociales debería reducirse a partir de ahora que empezamos a centrarnos en los estudios y trabajar. Como adicta a las redes (lo admito, sí, sí) es algo muy duro, porque de forma automática cada vez que estoy aburrida lo primero que hago es mirar mi teléfono. Lo que he hecho ha sido instalar una aplicación que bloquea el móvil durante ciertas horas para centrarme en lo que tengo que hacer. Además de sólo poder utilizarlo en ciertos momentos (como antes de comer y luego abandonarlo hasta la cena), es algo que algunos de mis amigos no están llevando muy bien porque de estar acostumbrado a una respuesta casi inmediata en mis mensajes de texto, ahora pueden pasar horas hasta que vuelvo a contestar. Pero es lo mejor que podría estar haciendo en estos momentos...

     6. Información de contacto. Dejar las redes sociales no quiere decir estar desconectado. En mi caso, apunto e intento tener siempre toda la información sobre mis profesores bien cerca, porque soy una persona plagada de dudas conforme empiezo a estudiar. También me ha pasado con mis jefes trabajando, una llamada al jefe a tiempo hace que no metas la pata. Así que guarda y atesora los números, correos electrónicos y demás información de contacto que pueda llegar a serte útil durante este año. 

     7. Socializa. Mira que yo antes era tímida (y en algunas ocasiones lo sigo siendo), pero poco a poco he ido venciendo mis miedos y he empezado a socializar de manera mucho más natural con mi entorno. Socializar no sólo me ha hecho conocer a gente maravillosa, sino que me ha facilitado la vida. Os lo aseguro. ¿Sabéis esa frase de «Tengo amigos hasta en el infierno»? En el infierno no los tengo, pero desde luego intento hacer contactos en todos los sitios que puedo. No con un objetivo perverso, sino con el objetivo de gente que pueda ayudarme y a la que poder ayudar. Creo en que somos una sociedad buena, intento creerlo al menos y repetírmelo varias veces al día, en mi casa eso de «Hoy por ti, mañana por mí» lo llevamos a rajatabla. Tener además amigos o conocidos en el trabajo o en el colegio, instituto o universidad creará en nosotros un sentimiento de pertenencia que nos hará querer ir a desarrollar nuestras actividades de la mejor manera posible. 

     8. Tu móvil es tu amigo. Si bien las redes sociales nos van a distraer de nuestro objetivo, no podemos negar que quien tiene un móvil hoy en día tiene una de las mejores herramientas para gestionar todo lo que pretenda. En mi caso, utilizo mi móvil para llevar parte del blog, de las redes sociales del blog y sobre todo: los correos electrónicos. Tengo el móvil plagado de APPs que me hacen la vida mucho más fácil, desde Facebook a una aplicación que me escanea fotos y las transforma en PDF y la aplicación para ver cuanto tardan los buses en Madrid (IMPOSIBLE NO TENERLA VIVIENDO AQUÍ). Utiliza tu móvil como una herramienta para tener un mejor rendimiento, utilízalo con cabeza. 

     9. La regla del minuto. Es una regla que salva vidas. Si la tarea que tienes encomendada o que acabas de recordar tiene una duración de menos de un minuto ¡HAZLA AHORA!. Yo soy de acordarme de cosas cuando entro a cuartos o cuando veo determinados objetos, así que si entro a la cocina y me acuerdo mirando una naranja de que tengo que enviar un correo electrónico a un profesor... corro a mi cuarto a hacerlo.  Es una tarea sencilla, pero que si olvidamos podría llegar a complicarnos la vida de la forma más tonta. No lo olvides... ¿menos de un minuto? ¡AHORA!

     10. Habla, desahógate. A veces la rutina puede llegar a ser mortal, literalmente hablando. Estamos tan encerrados dentro de nuestro ciclo de levantarse, comer, trabajar, dormir, que no somos conscientes del daño que nos puede estar provocando el estrés. Es por ello esencial que de vez en cuando hables con alguien y le cuentes tus problemas, por muy tontos que sean. Hablar ayuda a que entendamos el problema mejor, a que nuestros niveles de estrés caigan y podamos crear mejores relaciones (parece que me he tragado un libro de autoayuda, pero es la verdad). Si por el motivo que sea no tienes tiempo de quedar con un amigo, llámalo o en el mejor de los casos si no crees necesaria la ayuda del resto, escribe lo que te preocupa en un diario. Cuando vuelvas a leer esas páginas y te des cuenta de que todo ha pasado y no ha ocurrido ningún desastre... Verás que en el fondo, todo es mucho más sencillo. 

     

      ¿Qué os han parecido mis consejos? ¿Alguno más que añadir? ¡Si los lleváis a cabo no os olvidéis de contármelo!

3 comentarios:

  1. ¡Hola!
    La semana que viene empiezo una nueva etapa y estoy de los nervios. Tendré en cuenta tus consejos. No había escuchado nunca el de la regla del minuto, creo que lo voy a utlizar a partir de ahora jaja.
    Gracias por la entrada. Nos leemos ^^

    ResponderEliminar
  2. Hola!! Creo que en ciertas actitudes tengo una filosofia muy similar a la tuya, sobre todo las primeras, agenda en mano siempre, organización y gestionar tiempo, hicieron que pasara del "no me da tiempo a nada" a tener incluso horas "muertas" que dedicar solamente a ocio. Esos son los consejos que más resaltaría.

    Un saludo!!

    ResponderEliminar
  3. Holaaa
    Creo que coincidimos en muchas cosas, yo ya he vuelto a la universidad ayer, y la verdad es que empezamos fuerte pero ahí estoy para hacerme con ello
    Un besazo!

    ResponderEliminar