miércoles, 25 de mayo de 2016

Final de la Temporada 2 del Ministerio del Tiempo. Reflexión.

¡Hola a todos y a todas!

No sé si ha quedado ya claro mi profunda obsesión por "El Ministerio del Tiempo", pero hoy de nuevo vengo a daros la tabarra con esta fantástica serie española en otro #MiércolesDePost. 

El pasado lunes 23 de mayo se emitió el último capítulo de la segunda temporada de la serie y de momento, y a no ser que se anuncie lo contrario, parece que último capítulo para siempre, pese al
gran tirón que ha estado teniendo. 

Fue un final de temporada increíble, desde mi punto de vista, no pude evitar emocionarme, llorar, gritar (el chillido que solté cuando le hacen una cosa a uno de mis personajes favoritos[Maldito Felipe II]... ¡Para haberme grabado!), reírme e ilusionarme. De nuevo nos encontramos con un hecho histórico al que sólo la patrulla de Amelia es capaz de darse cuenta, la Armada Invencible vence a los ingleses y Felipe II, digamos que la lía super parda...

No quiero entrar en demasiados detalles de la trama, por si alguno aún no ha podido ver el episodio, pero os aseguro que desde mi punto de vista es uno de los mejores en cuanto a guión, a crítica social, y al avance que hemos tenido como país (en especial nosotras como mujeres y nuestros derechos como ciudadanas). Desde la línea temporal paralela que se crea, somos capaces de ver el contraste con la España actual, la época que gracias al esfuerzo de muchos hemos logrado construir. 

miércoles, 18 de mayo de 2016

Estoy harta de chicos malos y chicas tontas.

A lo mejor es problema mío, por no seguir a la gente correcta en las redes sociales o por estar encasillada dentro de un determinado grupo, pero me revienta cada vez que alguien o algo me recomienda un libro y sigue la misma línea de siempre: chico malo-chica tonta. 

Lo siento, pero el post de hoy ya podéis aventurar que es algo diferente al resto. Hoy tenía la necesidad de escribir esto, debido a que últimamente cada libro que empiezo termina con una gran decepción. No os podéis hacer una idea de la cantidad de libros que he empezado en estas últimas semanas y que he tenido de desechar de mis lecturas. Yo entiendo que hay una gran cantidad del público a la que quizá le pueda llegar a gustar eso del chico malo y misterioso que vuelve loca a una pobre chiquilla que aunque físicamente roce los 18 o los tenga, mentalmente tiene 10 años. ¿Alguien me explica en quiénes se basan los autores para desarrollar estos personajes? 

Yo entiendo que no todo el mundo puede ser un "echao palante" como diría mi madre, pero empieza a ser preocupante, desde mi punto de vista, la cantidad de ejemplos de mujeres completamente pasivas y objeto dentro de los libros. No sólo dentro de la temática romántica adulta, sino en cualquier otro género y lo que es más preocupante, en la romántica juvenil. Y estoy opinando en cuanto a las relaciones amorosas, no en las prácticas sexuales, que quede claro. Estoy cansada de que triunfen libros en los que la protagonista es una persona controlada por los demás, incapaz de generar sus propias opiniones y que no pude evitar enamorarse loca y perdidamente de un chico que no le conviene. ESTOY MUY HARTA. 

¿Cuántas veces os habéis enamorado de personas así, de chicos que os tratan como el culo, que os ridiculizan y que lo único que quieren es acostarse con vosotras? Porque a mí me pasó una vez con 16, me gustaba muchísimo un chico del que creía ver algo más que aquella fachada, quizá también impulsada por una cantidad ingente de libros y películas en las que él, el chico malo, cambia. Pero la realidad fue que nunca cambió, y que a día de hoy sigue siendo el mismo imbécil. Desde entonces, no he repetido experiencia. Desgraciadamente todas las mujeres creo que hemos pasado por una situación parecida, porque culturalmente se nos insta a enamorarnos de esos "chicos malos" que van a cambiar por arte de magia gracias al amor. Pero no es verdad. Los chicos malos no cambian. 

¿Por qué no se empieza a cambiar la dinámica y en vez de escribir sobre chicos malos escribimos sobre los chicos buenos? ¿Por qué no escribimos sobre relaciones reales? ¿Por qué no escribimos sobre chicas que conquistan a chicos buenos? A veces me pregunto si soy la única cansada de que nos vendan a la mujer como un ser irracional, incapaz de controlar su vida cuando se enamora y al hombre como ese ser independiente, ese lobo, que aunque quiere supuestamente muchísimo a la chica, es incapaz de ver que está siendo un auténtico idiota. Estoy muy cansada de tener que leer un libro y ver que soy incapaz de sentir ni un poquito de simpatía o apego por la protagonista porque es plana como un folio. Chicas guapas que no saben aceptar cumplidos, cuyas notas o carrera siempre empieza a quedarse de lado cuando conocen a un chico, cuyas opciones se limitan a él y lo que él necesite. 

Estamos en el siglo XXI, quizá habría que empezar a plantearse cambiar la concepción cultural de la mujer.

No me gustaría despedirme sin que me recomendarais algún libro/saga en la que la protagonista o uno de los personajes principales de la trama sea una mujer que no cumple la norma de chica tonta. Muchas gracias. 

Sil. 


martes, 10 de mayo de 2016

Amores Literarios

¿No os pasa que leéis un libro y termináis completamente enamorados de uno de los personajes, sin remedio, deseando que fuesen personas de verdad y con tener la oportunidad de conocerles y hacer que se enamoren de nosotros? A mí me pasa de vez en cuando, últimamente casi nada, pero sí que tengo algunos personajes en la memoria que no pueden dejar de dar vueltas en mi corazón. Hoy os traigo los tres personajes literarios antes los cuales caería completa y sinceramente enamorada.

1.       Augustus Waters de Bajo la Misma Estrella. Uno conoce a Augustus en la peor de las situaciones, aún así no puede evitar enamorarse de él, de su humor, de su inteligencia, de su manera de hablar… De Augustus me encantó que incluso en los peores momentos era capaz de ser increíblemente fuerte para el resto, una cualidad que me encanta. Además de su fantástico humor, y sus metáforas… Ay… Augustus.


2.       Fitzwilliam Darcy de Orgullo y Prejuicio. No puedo evitarlo, pese a que inicia la trama con Elizabeth con unos comentarios y actitudes de lo más rudas y desafortunadas, uno se acaba dando cuenta de que en un mundo en el que lo único que importaba era casarse para ascender en la sociedad, me gusta pensar que Darcy era un loco romántico que tenía miedo de abrirse al resto por el hecho de ser rico. ¿Cómo puedes saber si alguien de verdad te quiere por ser tú o es la jugosa herencia? 10.000 libras al año, qué daño debieron hacerle al pobre Darcy en sus años de juventud. El ver que Elizabeth es completamente diferente, pese a la familia tan loca en la que le ha tocado nacer a la pobre, requiere de mucho tiempo y paciencia. Por eso y por el cuidado que pone constantemente sobre su hermana pequeña, Darcy tenía que estar en esta lista. ¿Quién no ha querido un Darcy en su vida?


3.       Ron Weasley de Harry Potter. Sé que hay a mucha gente a la que no le gusta Ron, no termino de entender por qué. Es un personaje divertido, inteligente y fuerte. Un amigo que ha aguantado mucho por parte de todos, empezando por Harry, que si “elegido por aquí” “elegido por acá” ¿Nadie ha pensado en cómo se tuvo que sentir Ron? Ya de por sí en su casa tenía que “competir” con el resto de sus hermanos, y el pobre al llegar a Hogwarts, donde desde el principio espera superar todas las expectativas que sus hermanos mayores han creado, va y se hace amigo el primer día de Harry Potter, el niño que sobrevivió, quedando eclipsado por la sombra de Harry. Yo entendía perfectamente a Ron y le adoraba y adoro. Además, de nuevo el humor del personaje me terminó de conquistar. Mi fetiche son los chicos divertidos. 

¿¿Quiénes son vuestros amores literarios? ¿Coincidís con alguno mío? ¡No olvidéis dejar vuestro comentario!

miércoles, 4 de mayo de 2016

Las 10 citas

¡Hola a todos y a todas!

Hoy os traigo un post bastante diferente, pero me apetece mucho introducir nuevos temas en el blog y, en cierta manera, darme a conocer y conoceros a vosotros, mis queridos lectores.

Os pongo un poco en situación para que entendáis el título de esta entrada. El pasado fin de semana, una de mis amigas aquí en Irlanda del Norte y yo estábamos libres; teníamos la casa de ella vacía y debido a un mal de amores por parte de mi amiga, decidimos que lo mejor que podíamos hacer un sábado era entregarnos a los brazos de Dionisio... Ay, a la vez elixir y veneno. 


No recuerdo exactamente cómo terminamos hablando del tema, pero le dije, algo que estoy cansada de repetir hasta la saciedad: estoy harta de que la gente no sepa tener citas. Es decir... La gente no llega a conocerse nunca.

No digo que las relaciones sexuales sean malas, ni mucho menos (arriba el sexoooo), pero soy de la opinión de que hay otras cosas ADEMÁS del sexo y que si no conoces a la persona con la que te acuestas puede llegar a pasarte de todo.



Tras mucho hablar de citas, elegimos las 10 citas básicas que te harán conocer mejor  a la otra persona. 


1. Un paseo.


Puede sonar a tontería, pero nada como un paseo, ver cómo interactua la otra persona mientras estáis fuera recorriendo una ciudad, un pueblo, o un bosque. A mí el tema paseo me ayuda observar si una persona se siente cómoda entre la multitud o prefiere más la soledad. Por ejemplo, una persona que mientras paseo con ella tiende a alejarse de las multitudes me indica que tiene una personalidad más tranquila que aquella que prefiere meterse por ejemplo en PRECIADOS en plena NAVIDAD. Además un paseo también te da la oportunidad de hablar sin la presión que podría llegar a ejercer no moverte de un sitio.

2. Un restaurante (bien sea desayuno, comida o cena).

Soy una de esas personas a las que le enferma que la gente haga mucho ruido al comer o que NO SEPA COMER EN CONDICIONES. En serio, me pongo enferma con la gente que tiene algún tipo de problema al enfrentarse a la comida, o la velocidad a la que puede comer una persona. No sabéis lo importante que llega a ser esto, pues imaginad pasar tiempo con alguien que come como un cerdo/a. No puedo, es superior a mí.

3. Un café.

A diferencia de un restaurante, las cafeterías me ayudan a apreciar otra faceta en la gente y es su paciencia y sus ganas de estar conmigo. Un café dura lo que quieran las personas involucradas en ello. He tenido cafés de cinco minutos, rápidos, horribles y cafés de horas, de risas y confidencias. 

4. Un museo.

Soy una persona a la que le gustan los museos (menos algunos de arte, que lo siento pero no me llaman nada la atención). Los museos nos muestran una faceta importante de la gente: sus ganas de saber. ¿Podrías estar con una persona que no tiene curiosidad? ¿A la que no lo gusta saber qué pasó en el pasado? ¿O qué pasará en el futuro? Una parte de mí, no puede evitar encontrar mucho más atractivas a las personas que son inteligentes o que saben apreciar un buen museo. 

5. Cine.

Me encanta el cine, soy de ir al cine sola, acompañada, de hacer horas de cola para entrar... DE TODO. La elección por parte de la otra persona de una película dice mucho de su personalidad, y el estar horas en un sitio a oscuras pegado a otra persona, también. La gente acaba revelando su verdadero yo en los cines, palabrita. Además el debate pos-película ayuda mucho a ver el punto de vista de la otra persona. 

6. Teatro. 

Aquí vale desde un monólogo a una obra de teatro en sí. El monólogo ayuda a saber el tipo de humor de la persona, o si tiene humor alguno. Imaginad estar con una persona hiper seria que es incapaz de reírse. ¿Estás saliendo con un humano o con una figura de cera? La obra de teatro dependiendo sobre qué trate te puede dar lugar, como en el cine, a tener una visión de lo que la otra persona piensa. 

7. Un concierto. 

Ir a un concierto con esa persona de su artista favorito, te hará descubrir una faceta muy importante: su nivel de locura. Es imposible que alguien se resista a su cantante favorito sin perder en algún momento la cordura. Funciona el 100% de las veces. A la inversa, puedes mostrar lo loco/a que puedes llegar a estar por alguien, también funciona el 100% de las veces. (El hombre que me aguante tras un concierto de Ed Sheeran, será el hombre de mi vida.)

8. Salir de fiesta.

Puede pareceros una locura, pero nada como ver borracha a la otra persona y de fiesta para saber si vais a poder aguantarles de verdad. Los borrachos son las personas más pesadas del mundo y oye, supuestamente un borracho siempre dice la verdad... pues a por ello. La pareja que se divierte unida, permanece unida, que lo sepáis. 

9. Dormir juntos.

Sin pasión, más que la de los sueños. Tener una noche en blanco, hablar de todo: desde sandwiches hasta planes de futuro, qué nos da miedo, qué nos encanta, las tres cosas que te llevarías a una isla desierta, tus momentos más embarazosos... Nada como una noche en el confort de una cama para contar secretos. 

10. Un viaje. 

Hay gente con la que sé que no puedo llegar a llevarme nunca más bien por culpa de algún viaje. Es increíble lo que la gente cambia o cómo te acaban revelando lo desastres que son. Viajar con la otra persona puede ser maravilloso o desastroso. Si un simple viaje termina siendo una pesadilla... mal vamos. Otra cosa que nos regala el viaje es comprobar la dependencia o independencia de la otra persona, algo muy importante. Bueno, eso y que si todo son quejas por haber salido de casa, esa persona no va a ser un buen compañero de aventuras, ¿es eso lo que necesitas? 

Estas son las 10 citas básicas que creo todos deberíamos tener para conocer de verdad o hacernos una aproximación de cómo es realmente una persona. ¿Qué pensáis vosotros? ¿Alguna vez habéis tenido las 10 con alguien? ¿Estáis dispuestos a probarlo? 


Sil.