Heartstopper: temporada 1 y mis ganas de la temporada 2

 ¡Hola a todo el mundo!


Releyendo la espera se hace menos dura

Ahora que llega el buen tiempo y la primavera nos abraza con días más largos y cálidos, mi mente me ha recordado la sensación de total confort que tuve el año pasado mientras veía Heartstopper y... ¡me la he vuelto a ver!

La serie fue un total éxito desde el minuto uno e hizo que los libros que, ya habían triunfado, lo hiciesen a nivel global de nuevo y esta vez arrastrando escenas plano a plano comparativas de la serie. Recuerdo estar expectante el día que salió y vérmela de un tirón porque no quería que esa sensación calma, placentera y bonita me abandonase. 

Si bien es cierto que la serie trata temas tan dolorosos como el rechazo, el miedo a vivir nuestra sexualidad, el miedo a salir del armario, la homofobia o la transfobia, lo hace con tanta delicadeza que entiendo que, en especial la gente más joven, hiciese de la serie su vida durante meses. Este es el tipo de producto audiovisual que considero que en los últimos años se ha querido menospreciar, pero que gracias a Heartstopper se demostró que los adolescentes no quieren un Élite (al menos no todos...) y sobre todo, la comunidad LGTBQ+ no quiere que todo producto en el que están involucradas sexualidades no normativas trate siempre las situaciones con una atmósfera gris de rechazo y de sufrimiento. 

Nick y Charlie en una de mis escenas favoritas

Creo que ahí reside gran parte de la magia de las novelas gráficas de Alice Oseman, en que nos da un ejemplo lleno de luz, un ejemplo que apoya a la población más joven a vivir sus relaciones no heterosexuales con la misma cantidad de purpurina y el mismo candor. Basta ya de historias tristes, el colectivo necesita más historias así: dulces, optimistas (pero sin caer en lo ridículo), visionarias y que llenan a quien las consume de una esperanza infantil que te hace ver que hay luz, mucha luz.

Supongo que por eso esta semana en la que he notado de verdad que entrábamos en la primavera, el cuerpo me ha pedido dejar un poco de lado mis documentales sobre asesinatos reales (que es lo que más consumo en mi día a día) y ha decidido que quería iluminar mis tardes viendo los episodios de Hearstopper y disfrutando de las mariposas adolescentes que surgen cuando un producto es tan bueno que sientes las emociones de sus personajes como propias.

Ay... Os juro que esta serie es una de mis comfort series y que podría verla sin parar hasta que llegue la segunda temporada y si sale todo bien, lo hará este mismo año. ¡Crucemos los dedos para que sea cuanto antes porque necesito más de Charlie y de Nick!

Elle y Tao ♡


Mientras tanto, siempre nos quedarán los edits de la serie, la banda sonora que la acompaña y hace aún más especial; y los libros. Los que he estado releyendo tras cada capítulo y devorado con el mismo cariño que la primera vez que los leí.

Necesito más de este chute de adrenalina suave, de esa energía que calienta el corazoncito y te hace admirar la belleza de piezas tan delicadas como esta.

¿Habéis visto la serie? ¿Y leído los libros?

Si aún no habéis descubierto el mundo de Heartstopper, yo desde aquí solo os puedo decir que es un SÍ en mayúsculas.


¡Os leo en los comentarios!


Con amor,

S. 

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